miércoles, 21 de septiembre de 2011

Día internacional del Alzheimer

Hoy es el día internacional del Alzheimer o Alzehimer. Sabemos poco de esa ingrata enfermedad. Quizás sepamos que existe por los chistes que se hacen, pero lejos de eso, es, para mí, la enfermedad más dura que uno puede sufrir. Toda nuestra vida se basa en los recuerdos, un niño será de una manera u otra según le lleguen unos recuerdos u otros. En nuestro trabajo, la memoria es importante para no volver a realizar de nuevo una tarea. La memoria es importante para recordar donde está un libro o un objeto que llevas tiempo sin utilizar. La memoria lo es todo. Es difícil, para alguien como yo que grita día sí y día también de lo necesario de la memoria, que un día la pueda perder. Es duro. Es duro ver a un ser querido y hacer un esfuerzo para no derrumbarse al ver que no te reconoce (no es el caso de mi familiar), al sentir que te habla y no puede recomponer en su cabeza las palabras que quiere. Se hace cuesta arriba cuando, mirándola a los ojos, buscas un ápice de aquella persona que fue. Es muy jodido.


Pero también hay que ver el lado positivo. Ver que aún está ahí, que tienes que aprovechar cada segundo con ella, que no puedes perder la oportunidad de hablar con ella, que no te puedes permitir el lujo de no abrazarla o no ayudarla a recordar, aunque, pasado diez minutos tengas que volver a recordárselo.


Es difícil enfrentarse a esa maldita enfermedad ya no por la persona que lo sufre en sus carnes, sino por las personas que están cerca del enfermo. Ahora que tanto se habla de recortes, tendríamos que hacer un llamamiento a nuestras autoridades y exigirles que ofrezcan medios materiales "reales" y no propagandísticos a los que acompañan a los enfermos, pues como ya he dicho, es la enfermedad más cruel de las que conozco.


Un abrazo a tod@s los que lo sufren, tanto a los enfermos como a sus cuidadores y familiares. Gracias

martes, 13 de septiembre de 2011

La importancia del lenguaje

Ante los recortes que estamos ya sufriendo en educación, sí re-cor-tes, lo digo en primera persona y sabiendo y sufriendo en Madrid los recortes. Es interesante lo mucho de lengua que saben nuestros políticos. El señor Pons - este hombre me inquieta cuando habla, lo hace con la cabeza algo torcida, la ceja izquierda levantada y mirando fijamente a la cámara como un hipnotizador de teleshow, es un escalofrío lo que me recorre por la espalda, en fin al lío, el otro día me miró desde la pantalla de mi televisor y me dijo que "el PP aspira a crear 3,5 millones de nuevos empleos". Claro, miré a mi alrededor y grité, "te voy tío, te juro que te voto". Claro que esto me duro unos segundos al empezar a analizar la frase y ver el verbo utilizado "aspirar". Pensé que nadie más se había fijado, pero no, al día siguiente, en rueda de prensa dijo que el PP no había prometido crear 3.5 millones de puestos de trabajo, no hijo no. El PP, como ya había escuchado en la noticia, aspiraba a crear esos empleos.


Yo ahora utilizo ese verbo gramatical para todo. Cuando mi jefe se acerca y me pregunta que para cuando voy a tener tal informe o tal proyecto, siempre le respondo con un "yo aspiro a tenerlo terminado para mañana", eso sí, nunca lo cumplo pues, como el PP, nunca he prometido nada. Ahora que lo pienso, esto estaría muy bien cuando no pagas la hipoteca y le dices al banco, "no se preocupe que yo aspiro a pagarle todas las letras del piso que le debo"... no cuela, ¿no? Pero a que es una buena táctica. Un 10 en lengua, ¿no os parece?

jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Quién nos protege de ellos?

Aterrizo en Madrid y me enseñan un vídeo. Lo primero que pienso es que son de hace años, cuando los maderos tenía barra libre. Este relato es lo que pude y puedo ver. Un descripción libre, después juzguen ustedes.

Se inicia el vídeo. Un grupo de policías va agrupado por los aledaños de la Gran Vía como un comando yanqui que andaba en medio de la selva de Vietnam. Juntos, pegados unos a otros miran a todos los lados en busca de charlis en la acera. Son una piña, unos espartanos entre tanta bestia. Deben de andar con mil ojos.

De fondo de oye una voz. Es femenina. Una chica les increpa y les llama violentos.

Ellos saben que no lo son, al igual que los bárbaros no se sabían violentos, ellos tampoco lo creen. Uno de ellos, quizás el más novato, cree que hacen un servicio a la sociedad y que alguien tiene que sacrificarse en limpiar las calles de escoria. Escoria seleccionada y clasificada dentro de la mente del jefe de la patrulla.

El cabeza pensante no ha escuchado el primer grito de la chica, pero ese segundo grito, "violentos", no se le escapa. Manda estirar el grupo junto a la acera. El equipo se separa y busca con la mirada posibles peligros. Miran hacia un lado, hacia el otro y, en un alarde de escolta del rey, lanzan miradas a las ventanas de los edificios que les rodean. El jefe lo tiene todo controlado. Por delante suyo pasan, mejor dicho, él deja pasar a unos viandantes con emblemas cristianos. Éstos no pueden ser chusma, van bien vestidos, dice su mente en un rápido proceso de selección. Con sus ojos de comander busca la voz de la que ha salido aquel improperio. Llamarle a él violento es un deshonor. Y ahí está esa chica osada y mal educada. Va acompañada de un chaval endeble y con cara de asustado. Estúpidos niñatos, le dice su cabeza.

La chica se estira y pronuncia un "qué pasa" algo desafiante. La mano del policía cree que ya está bien y sin pedir documentación la sacude un golpe en la cara de la joven. La chica se revuelve, el chico que va con ella sabe que eso no pinta bien; ha visto muchas películas de Harry Callahan y de polis duros. La sujeta y la eleva. La chica patalea e intenta quitarse los brazos duros y hábiles de su compañeros. Brazos que hace unos segundos buscaban, quizás, un abrazo cálido. Pero ahora no. Son brazos de socorrista, brazos sabedores del peligro que corre un ciervo rodeado de leones.

El chico le susurra algo, quizás "un tranquila mi vida" o un "déjalo cariño, déjalo". La levanta y la saca de la acera al asfalto. En ese corto viaje recibe varios porrazos. El policía que se los da piensa que se lo merecía. Ha buscado el muslo con su porra. En la academia le enseñaron que es un lugar idóneo para poder, en un momento dado, dejarle dormida la pierna y, de paso, dejarle un regalo que le haga recordar ese "momento".

La chica es más fuerte de lo que se piensan. Sus derechos y la humillación de la que ha sido objeto son más duros que los músculos. Un policía eterno se pone delante de ellos, estira su brazo que parece no tener fin ese brazo y les grita "¡¡¡iros, correr!!!", como el leñador que manda la madrastra para matar a Blancanieves. Él es el poli bueno, hace de tipo duro con corazón de gelatina, mientras, su jefe, agrede a un fotógrafo que ha sacado la instantánea de su golpe a la chica.

Una voz. Una orden y todos los uniformados retroceden y se agrupan como legionarios. Marchan hacia atrás sin perder de vista a esos tres enegúmenos. Tres personas que, para los ellos, son escoria de la sociedad. Gente incívica que grita no sé qué de unos derechos. Chicos que no saben lo duro que es limpiar la ciudad de personas insolentes, personas que buscan el libertinaje. Pero para eso están ellos, o mejor dicho, su jefe. Para descubrir gentuza de esa calaña.

Dentro de la furgoneta, mientras se colocan el número de placa en lugar visible para no incurrir en una sanción, comentan unos a otros como, sólo ellos, se han enfrentado con un grupo violento de tres personajes excluidos de la sociedad. Y su jefe, sentado en la parte delantera del vehículo, se dará la vuelta y les arrengará a sus pupilos diciendo que la ciudad, ahora, duerme más tranquila.

En ese mismo instante, la pareja se relame las heridas en un viejo portal de la calle Desengaño. El letrero de la calle les mira y se ríe. Ella llora, él mira las ventanas de los edificio y piensa si, con esa gente uniformada, la ciudad puede dormir más tranquila.


P.D: Es un relato que intenta denunciar la brutalidad de algunos , NO TODOS, policías. Sé que hay gente muy decente dentro de ese cuerpo y son ellos, los decentes, los que deben denunciar a sus compañeros que ensucian el nombre del cuerpo de policía. Policías que todos pensábamos que ya estaban fuera de circulación con la muerte del dictador.

Si quieres ver el vídeo, pincha aquí

lunes, 5 de septiembre de 2011

Hola de nuevo

Llevo mucho mucho tiempo sin escribir por aquí. Es una lástima y sé los motivos de ese distanciamiento, tiene nombre y apellidos y se llama FACEBOOKS. Un horrible lugar donde no se puede hablar de cosas serias. Un sitio muy válido para cantantes, artistas o escritores donde comunicar cosas muy precisas y sin entrar en detalles. Para los que no somos nada de eso, es un sitio especial para las gilipolleces y vídeos chorras. Otras personas les es útil para comunicarse con personas que están fuera y tener un contacto, pero poco.


Yo he logrado aglutinar amigos de lo más peculiar; compis de estudios que llevo años sin verles y que nuestros caminos están tan separados como IU y Falange. Vecinos de casa, compañeros de deportes (llevo 5 años sin hacerlo, otra cosa pendiente), gente de un curso que duró cinco meses, algún compañero de ideología y algún compañero de signo opuesto, gente del 15M, personas del PP y algún familiar querido y algún otro que no sé muy bien quién es. En resumen, un gentío extraño que sólo puede llevarse bien si estás todo el día enseñando vídeos de golpes o de risas de niños. O por lo menos en mi caso.


Así que, OS ECHO DE MENOS. Echo de menos los relatos de Manu, las fotos de Fusa, las críticas de Rodolfo, Goyo o Juan Manuel, el cuaderno de Fernando, las cosas de Marcela, Cecilia y demás amigos que estáis a la derecha... así que, dejo a un lado el caralibro maldito y comienzo a visitar, casa por casa, a cada uno de vosotros.


Os dejo una foto que me han pasado sobre la carta que ha enviado mi presidenta, Doña Esperanza, a los profesores. Es divertida, pues se la han corregido, jajaja. Nos vamos viendo...