Dos sucesos opuestos me han hecho reflexionar este fin de semana. Uno, la boda real sueca. Una boda que, en plena crisis, no han reducido de opulencias, joyas y riquezas. Una boda pagada por todos y que, solamente, han podido disfrutar aquellos que, ni Dios todo poderoso lo sabe, colocó un día en los sillones reales. Por darle un toque de humor, anoche me preguntaba si, en estas bodas, ¿se da el sobre o se da un regalito?
El segundo, la muerte de, para mi, el mejor escritor de mi biblioteca; Don José Saramago. Un escritor comprometido socialmente, que siempre se opuso a esa vida de papel couché. Un escritor que, de haber sabido los indecentes costes de la boda real sueca, nos hubiese invitado a una reflexión desde unas pequeñas líneas.
Por un lado, una fiesta vergonzosa en el año 2010, por otro, el pueblo, los lisboetas y amantes de letras dando su último adiós a un gigante cercano a las personas.
Para rendir homenaje, cada día pondré algo sobre José Saramago. Hoy, La flor más grande del mundo:
Gracias José Saramago, Obrigado, José Saramago
5 comentarios:
resulta que pocas muertes de gente afamada ha causado en mí tanto desencanto como la de josé saramago. supongo que será porque también yo le tengo como al mejor escritor que he leído jamás... o supongo que será por su forma de mirar al mundo desde su pequeña isla de piedra. no sé... quizá sea que yo también creo en iberia, en la hermandad de los pueblos... ojalá pueda descansar en paz entre tanto alboroto, entre tanto ruido, que dice ismael.
Que tristeza más grande. Estaba intentando sacar la primavera de donde fuera (aunque ya estuviese en sus últimos días)... y desde la playa escuché la noticia. Qué triste noticia. ¿Sabes que nos habíamos puesto en contacto para que viniera a Acróbatas? Hubiese sido una de las mayores ilusiones de mi vida.
Un beso grande,
Vanessa
Cuanta tristeza... hoy sin palabras...
Un beso
Descanse en paz el Maestro.
Un beso Alvaro y buen verano.
Compartimos la admiración por Saramago. No sé quién me lo descubrió o fue casualidad coger Memorial del Convento, pero ¡qué gusto me dio encontrarle!
Deja un buen legado. Y eso no desaparece.
Publicar un comentario en la entrada